miércoles, 12 de febrero de 2020

Partido de fútbol + conducción de karts: ¿una combinación imposible?


Imaginad que alguien os dice: vamos a crear un videojuego que coja lo mejor de un partido de fútbol, con lo mejor de las alocadas carreras de Mario Kart. La mayoría respondería: este tipo está más pa allá que pa acá ¿Cómo vas a aunar en un mismo espacio dos conceptos tan dispares y antagónicos como son un juego de pelota (realismo) y la conducción de vehículos con poderes especiales (fantasía)? A priori, estos dos elementos no casan, resultan incompatibles, se repelen como el agua y el aceite.

Sin embargo, la magia de los videojuegos es tan grande, que las normas más elementales de la lógica y el sentido común no siempre funcionan. Algo que a simple vista parece imposible, a base de voluntad, creatividad, imaginación, saber hacer, un muchito de riesgo (quien no arriesga no gana, o al menos, eso dicen), dosis de picardía , una pizquita de morro, y un buen puñado de gracia, se puede convertir en un concepto factible. Además, si se trabaja con mimo, arte y delicadeza, el resultado es un juego chulísimo

Una idea, por muy disparatada, absurda e inconcebible que parezca, si se enfoca de una forma adecuada y se lleva por el buen camino, puede desembocar en una agradable sorpresa para el jugador. 


Cuando me enteré de que había un juego llamado Street Racer, creado por Ubisoft, en el año 1994, para Megadrive y Super Nintendo, y que uno de sus retos consistía en echar partidos de fútbol con coches de carreras a lo Mario Kart, me quedé alucinando pepinillos: ¿Cómo es posible? ¿Puede un título plantear algo así? El producto tendrá sus fallos, pero original es un rato. 

Realmente esto de las pruebas de balompié es solo un modo secundario que sirve para rellenar hueco. Se trata un añadido, un complemento. Lo que pasa es que fue tan rompedor en su momento que hoy en día mucha gente (yo mismo sin ir más lejos) recuerda este título más por la guarnición que por el plato principal. Sin querer (o quizá queriendo), el futbito se convirtió en el modo estrella del juego, antes que los campeonatos de karts. 


Street Racer es un título que nació a la sombra de Super Mario Kart, que había triunfado dos años antes. A raíz del éxito del juego de carreras de Nintendo, empezaron a salir imitadores por todos los lados, que se limitaban a reproducir, sin alcanzar el mismo grado de genialidad y maestría, los patrones que dieron fama al loco título de conducción de la gran N. Ningún aprendiz consiguió superar al maestro. Ni tan siquiera codearse. La comparación con el fontanero era inevitable. Original VS copia. 

Sin embargo, la singularidad de los modos secundarios hizo que Street Racer llamara un poco más la atención que sus competidores. Aunque el concepto principal mimetizaba las dinámicas de Mario Kart (coches con armas y poderes especiales, campeonatos, puntos, modo 7...), era en los suplementos donde el título de Ubi Soft sacaba a relucir lo mejor de sí mismo


Y así llegamos al famoso modo Soccer. Tal como dice el título, se trata de partidos de fútbol con karts. En lugar de controlar a jugadores que corren a patita por el campo en busca del balón para meter gol en la portería, manejamos a conductores dentro de sus vehículos, que deben coger la pelota e introducirla en el arco para anotarse un tanto. 

¿Hay diferencias con el fútbol tradicional? Por supuesto. En Street Racer no hay equipos. Cada jugador compite individualmente. Solo puede ganar uno de los ocho individuos que hay en el terreno de juego. El conductor en sumar más goles al final del partido es el vencedor. 

¿Más disparidades? Solo hay una portería y no dos. Todos lanzan al mismo arco. No existe la figura del portero. Tan solo un tabique que se mueve de un lado a otro del larguero y dificulta la anotación del gol

El fair play es inconcebible en Street Racer. Cada vehículo está equipado con un arma y varios ataques laterales y frontales, que lanzaremos a los rivales para quitarles el balón. Cada conductor posee poderes específicos. La gracia está en probarlos todos. 

Las habilidades son variadas: bates de baseball, puñetazos, saltos voladores, descargas eléctricas, besos mortales, campos magnéticos, ruedas de acero, cornamentas, neumáticos de sierra, bastones, monstruos de ultratumba...


Debemos atacar al conductor poseedor del balón hasta arrebatárselo. Una vez el esférico se pose sobre nuestro capó, correremos como si no hubiera un mañana a la portería (si el resto de vehículos nos dejan, ya que estos no dudarán en usar sus habilidades para quitarnos la pelota)

Si llegamos sanos y salvos al área, lanzamos a puerta y metemos gol, sumaremos un punto al marcador. La victoria estará más cerca. 


Hay dos modalidades de juego: en la primera, gana el conductor en alcanzar cierto número de goles (por ejemplo, el primero en meter cinco esféricos); en la segunda, vence el jugador en anotar más tantos en X tiempo

Existen tres tipos de terrenos de juego: uno exterior, de hierba; otro interior, de fútbol sala; y el último, de hielo Imaginad el cuadro: ocho coches peleándose por un balón, atacándose unos a otros, todos al mogollón, alrededor de la pelota, y con el suelo resbaladizo. Al final, nos pasamos más tiempo quitando pelotas al rival que metiendo goles en la portería.


2 comentarios:

  1. Street Racer también salió en Pc (MS-Dos) en 1996.
    https://www.youtube.com/watch?v=pYanIHWA2rY
    Es curioso que tantos años después otro juego mucho más simple basado en meter goles con coches esté arrasando. Me refiero a Rocket League (a mi desde luego es un juego que no me llama la atención. Ni Minecraft, ni Fornite, ni todas esas "moderneces" XD.).

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    1. Curioso cómo funciona el mercado. Sale una idea nueva bastante "extravagante", y "rompedora" y fracasa. Años después se recupera y sin embargo, tiene acogida. Esto me recuerda al mercado de las obras literarias, que a veces es caprichoso.

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