martes, 12 de noviembre de 2019

City connection (NES): cuando matar a un gato era considerado crimen de lesa humanidad


Hoy vamos a recordar uno de los juegos más conocidos de Nintendo. Llegó a nuestras consolas en 1985 de la mano de Jaleco, con versiones para MSX y las máquinas recreativas. Se trata de City Connection, un título de  plataformas y habilidad que nos invita a cambiar el color de las calles de las ciudades más famosas del mundo, a bordo de un coche.

Este arcade puede ser recordado por multitud de detalles y estampas: 

1. El coche protagonista: a medida que el vehículo pasa por encima de las baldosas del suelo, estas se colorean. Hay que pintar todas las calles sin dejarnos un solo hueco para que el nivel se de por superado

2. La presencia de vehículos policiales que se ponen en medio de nuestra ruta. Hay que esquivarlos con un salto, o arrojándoles latas de aceite que encontramos por el escenario

3. Los "malabarismos" que hay que hacer con el mando para desplazarse por las tres alturas del nivel, aprovechando los huecos entre plataformas para cambiar de piso

4. La aparición súbita de conejos y globos que nos permiten teletransportarnos a niveles avanzados

5. El concierto para piano número 1 de Tchaicovsky que se escucha como melodía de fondo con sus variantes, que aportan matices de frescura y festividad. 

6. Los decorados, que recrean monumentos y perfiles de las ciudades más conocidas del mundo: París, Londres, Nueva York...

7. Los problemas que tiene el vehículo para frenar, lo cual provoca que el coche caiga con facilidad a las plantas inferiores

8. Los corazones que salen de la nada cada vez que el conductor se choca y tiene un accidente..

Hay tantos y tan buenos momentos que es difícil elegir uno.


Resulta llamativo la presencia de gatos en medio de la calzada. Estos surgen de la nada. Se postran fijamente en puntos concretos y aleatorios del escenario. Si no tenemos cuidado, nos despistamos, vamos demasiado rápido o no usamos el salto en el momento adecuado, atropellaremos al pobre animal

A mí me daba mal rollo este momento y me acuerdo que sentía penilla por la criatura cuando la veía volando por los aires tras el impacto. Y eso que la música que acompañaba al atropello poseía ciertas cadencias juguetonas. Evidentemente, chocar con un gato supone una penalización grave: perderemos una vida, lo mismo que si chocamos con un coche de la policía. 

En una época en la que no se estilaban los títulos de acción y conducción rollo GTA o Driver, los actos vandálicos que se podían cometer en un videojuego eran atropellar los gatos de City Connection, Y esto se castigaba de forma sistemática Aunque en los ochenta y los noventa había juegos de ambientación urbana y macarrilla (las peleas callejeras de Street of rage, el propio Citty Connection que nos invita a dejar huella pintando el paisaje urbano), se intentaba dar una imagen amable y familiar del videojuego. Un acto tan cruel como atropellar un gato (aunque fuera sin querer) jamás debía ser premiado con vidas o puntos extra. El sistema te permitía ejecutar el crimen. Tenías libertad para hacerlo, pero asumiendo las consecuencias en forma de pérdida de vidas

La metáfora es muy bonita: arrebatar la vida a un gato implica restar una vida al jugador. Por lo tanto, City Connection fomenta una educación en valores, aunque siempre habrá atropellos involuntarios, fruto de nuestros despistes.

A medida que avanza el juego la dificultad crece (más policía, más gatos en las calles, y por tanto, más posibilidades de perder vidas). Con razón dice el refrán que siete vidas tiene un gato. Aparecían por todas partes y nunca se acababan. Nos ponían las cosas complicadas.


En pleno siglo XXI atropellar a un gato, para algunas personas, no tiene trascendencia. Con una visita al taller y cuatro maldiciones al pobre animal por cruzarse en nuestro camino y causar daños al vehículo se soluciona

Sin embargo, en City Connection la muerte de un ser vivo se enfoca de forma mucho más profunda, ya que tiene consecuencias negativas en el desarrollo de la partida. Hay jugadores que han perdido más vidas por atropellar gatos que por chocarse con la policía. Y eso que la estampa también es macabra: nuestro vehículo se rompe en pedazos, conductor incluido. 

Nueva York siempre será la ciudad de los gatos y los policías en este City Connection.



1 comentario:

  1. Me encantaría saber el nombre de la musica que sonaba cuando atropellaba al gato... Si alguien tiene ese dato se agradece !!!

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